Pasó el tiempo, y las cosas fueron saliendo como tenían que salir; los humanos inventamos cosas interesantes, pero no demasiadas: La rueda, Escocia, el papel plata de los bocadillos y Monkey Island. Luego, decidimos abrir un blog. Para, por supuesto, llenarlo de subnormalidades que harían llorar de rabia a Chuck Norris.
Así que entren, pasen y vean, déjense los cuartos en la tiendecilla y queden satisfechos, que intentaremos que se lo pasen bien en el poco rato que pasen en la paginucha ésta, antes de que la cierren horrorizados y jurando a los cuatro vientos haber descubierto el motivo por el que Internet no debería existir.
Buenas tardes.
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